Soneto a Sara

Entre la ortiga, el cardo y el capullo,
creció lozana y grácil una rosa
y fue con su presencia generosa
la alhaja en el jardín de aquel barullo.

Ausente se encontraba del murmullo
en su urna acristalada, temerosa
al ver la yegua loca y peligrosa
trotar con su verdad de Perogrullo.

Entonces sopesó si le rentaba
quedarse en el jardín casi marchita
o ir adonde el sueño la empujaba.

Y quiso deshojar la margarita
sabiendo que su aroma allí dejaba,
la dulce, afable, bella y fiel Sarita.

Antonio Nieto Bruna
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17-10-15




Acceso sin retorno


-Al quedar la puerta tan sólo con la manivela y el resbalón, cualquiera puede entrar sin ningún tipo de dificultad. ¿Cómo es que nunca cambiaron la cerradura?-
Interpelaba el comisario, haciendo constar en el informe del atestado los hechos, palabra por palabra, según testimonio del dueño de aquella enorme y antigua mansión.
-La verdad, que nunca se me ocurrió pensar que alguien pudiera salir, aunque tarde o temprano todos entráis-
Decía el curioso personaje, mientras caminaba agarrado del brazo del agente, levitando por encima de los cuerpos yertos.



Antonio Nieto Bruna
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13-10-15

¡Qué viene el lobo!

Haz doble clic en la imágen para escuchar el poema
A las afueras del pueblo
entre el cantueso y la jara,
caminando hacia San Carlos
me encontraba una mañana,
a un pastor y sus ovejas
que en el campo allí pastaban
y que triste me decía,
ha menguado la cabaña,
esta noche me han matado
cuatro ovejas la manada,
ha bajado de la sierra
donde allí se cobijaba
un asilvestrado lobo
el que dicen no amenaza,
aunque deje algún cadáver
destrozado en la quebrada.

Y afirman que son autóctonos
desde una agencia lejana.

Por ello nos recompensan
con los gastos a la baja
todos esos funcionarios
que a las ordenes trabajan
del político de turno
que regula la comarca,
dándonos reparaciones
como si fueran migajas
mientras dicen que compensan
pérdidas no estipuladas. 

El pastor guarda en su mente
una seria desconfianza
y tiene la sensación
de pura desesperanza,
pues se teme que su oficio
con él, seguro se acaba,
al pensar que nadie quiere
trabajar por casi nada.

Y la sierra quedará
solitaria y sin rehalas,
sin poder alimentar
ni al hombre ni a la alimaña.




Antonio Nieto Bruna
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11-10-2015




Soneto a la crisis

Algunos camuflados de políticos
se amparan en promesas falseadas
de hipócritas verdades amañadas,
con hechos inmorales y jesuíticos.

Usando los sillones monolíticos
afianzan sus fortunas ocultadas
en zonas protegidas y amparadas
por leyes de lugares geopolíticos.

Poniendo como excusas a la crisis
y al miedo que se parta lo que han roto,
ocultan sus miserias verdaderas.

Y dicen que la enferma de la tisis
saldrá con el esfuerzo y con tu voto,
llenando sus barrigas y carteras.



Antonio Nieto Bruna
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3-10-2015


Efectos de la bebida

El puñetero ojo de la cerradura, iba disminuyendo mientras trataba de encajar sin éxito, aquella llave en la pequeña ranura. Viendo la imposibilidad de salir por sus propios medios, pensó que los efectos de la bebida eran pasajeros, y que, una vez se disiparan sería capaz de acertar a encajar la llave en tan diminuta abertura.
Después de un leve sueño, consiguió atinar y abrir la puerta al primer intento. Al salir, vio con sorpresa a un viejo conocido mirando inquieto su reloj de bolsillo, y que con repetitiva insistencia preguntaba:
-¿Encontraste los guantes y el abanico, Mary Anne?


Antonio Nieto Bruna
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23.9.2015



Cuando pierdes la inocencia

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Nos queda en el recuerdo la vivencia,
nostálgico ese tiempo ya lejano
en donde en el momento más mundano
surgía desenvuelta la insolencia.

Entonces no veías la evidencia
de aquel futuro igual quizás lejano,
por ello disfrutabas muy lozano
la vida sin buscar su consecuencia.

El tiempo y la experiencia al ser humano
termina moldeando su conciencia,
algunas veces tarde o bien temprano.

Por eso muchas veces la apariencia
es solo el mal disfraz de lo que en vano
se guarda cuando pierdes la inocencia.





Antonio Nieto Bruna
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20 -.5-2015


Gorrioncillo solitario



Solitario un gorrioncillo por las mesas va pasando
mientras pica un bocadillo y sobras que van quedando.
Los alegres comensales en domingos soleados
cumplen sus normas sociales, en la plaza están sentados.
Una jarra de cerveza con bravas, morcilla, magro,
tortilla y una corteza, en el cuerpo obran milagro.

Al acecho está el gorrión mirando en la mesa el plato
y no pierde la ocasión de beber de algunos vasos.
Aunque toma esas migajas las que tiene más a mano,
para él es una ventaja ser un pájaro tan sano.
Mientras tanto la colilla que encontrara de un cigarro
guarda como una semilla junto a un trozo somarro.

Su despensa es tan variada como agua de abril y mayo,
que le llega de la nada y le moja de soslayo.

De tu nido te caíste al querer volar temprano,
te fuiste a buscar alpiste allí donde falta el grano.
Regresaste a la pradera junto al alto y al quebrado,
donde el cantueso te viera alzar tu vuelo soñado.
Pajarillo pinturero en la plaza estás volando,
y a ese libre albedrío un ángel lo está cuidando.

     
Antonio Nieto Bruna
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31-8-2015