Qué pena

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¡Qué pena me da la Sierra 
Norte de Guadalajara!
consumida por las llamas
se me quedó desolada.

Que pena me da esta tierra
roja, negra y plateada
que un día nos diera gloria 
y hoy está calcinada.

Sus ríos bajan con lágrimas
de la sagrada montaña
por los cañones y valles,
oscuras y algo tiznadas.

Con el cielo enrojecido 
nuestros ancianos escapan
del humo y las amenazas
de unas llamas aun lejanas.

Se marcharán del lugar
que le diera sus entrañas
una digna y plena vida
en su tierra más amada.

Con la esperanza real
de que lo que empieza acaba,
y puedan volver a su hogar
al terminar la desgracia.

Para ello están dedicados
aquellos que con sus armas
combaten contra Vulcano
y a su espada más malvada. 

Bravo por tantos esfuerzos  
que luchan contra las llamas
y que intentarán salvar,
nuestras haciendas y casas.

Con mucho trabajo y tesón
conseguirán esa hazaña
y pasado poco tiempo
ella quedará olvidada.

Pues en lugar de aprender
el ser humano se engaña
echando culpa al ajeno
de todas esas desgracias.

Mientras, sentado contempla
como los demás trabajan
por un noble fin común,
con hiel y con desconfianza.

Y en lugar de agradecer
acusa de ineficacia
a todo aquel que luchó
mientras otros protestaban.

¡Qué pena me da la sierra!
¡Qué pena me da la saña!
 ¡Qué pena me da el fuego
qué desprende tanta rabia!





Ranchera para un ofendido

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Esta ranchera dedico

a quien tanto he ofendido

aunque nunca me haya dicho

que delito he cometido.


Porque seas un mal pensado

los demás no tienen culpa

de que tu intimo complejo

se oculte en tu mente oscura.


No quiero tener amigos 

que toman sus decisiones

con cobardes actitudes

y otras especulaciones.


Que pena de aquel afecto

que pena del tiempo perdido

que pena de mi amistad

que nunca la has merecido.


Pues quien se sienta ofendido

por no sé ni qué razones

que al menos tenga coraje

de dar sus explicaciones.


Esta ranchera dedico

a quien tanto he ofendido

aunque nunca me haya dicho

que delito he cometido.


No me cuentes más milongas

de tus cuitas personales,

si te crees cualquier cuento

como un mísero ignorante.


Pues si yo a ti te contara

los comentarios perversos,

que han hecho de tu persona,

censurándoles por ello.


Verás que son infundados

tus ridículos recelos

por haberte imaginado

aquello que no era cierto.


Esta ranchera dedico

a quien tanto he ofendido

aunque nunca me haya dicho

que delito he cometido.


Y en lugar de aquel amigo

ir de frente y muy directo

esa retorcida mente

te hizo ver lo que era incierto.


¿Y si a aquellos confidentes

de repente les dijera

todo lo que piensas de ellos?

Descuida, no es mi manera.


Pues no soy mala persona

aunque tu ya no te lo creas.

Por ello a ti te reprocho

tus falsas y absurdas ideas.


Porque aquellos que difaman

al final se quedan solos

cuando todos los demás

se dan cuenta de sus modos.


Esta ranchera dedico

a quien tanto he ofendido

aunque nunca me haya dicho

que delito he cometido.


Si piensas que me has herido;

con tus pobres conclusiones

mira si te ha compensado

esas determinaciones.


Si estuvieras resentido

por comentarios diversos

al menos ten la decencia

de preguntar si son ciertos.


Quien amigo te llamara

y de pronto te ignorase

no tengas ningún pesar

por lo que atrás te dejaste.


Esta ranchera dedico

a quien tanto he ofendido

aunque nunca me haya dicho

que delito he cometido.


Los amigos que se eligen

con más o menos acierto

igual que llegan de pronto

se marchan sin más lamentos.


Y aunque queden sus recuerdos

en algún rincón tirados

seguiré con mi conciencia

limpia y sin mi ego afectado.


Esta ranchera dedico

a quien tanto he ofendido

aunque nunca me haya dicho

que delito he cometido.


Viviendo una vida plena

con virtudes y defectos 

aparcaré mis pecados

con tus malsanos tormentos.


Pues aquellos que se apartan

de los que les apreciaron

que con su pan se lo coman 

que yo ya los he olvidado.





Pretérito indefinido

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Sabía a soledad aunque fuera procaz
aquel último beso que su boca me dio
pues cuando la tristeza en mi alma se quedó
supe que la verdad al fin siempre es tenaz.

El tiempo de un amor sempiterno y fugaz
irremisiblemente de pronto se marchó
y entonces de repente la mente me evocó 
los días más felices de aquella dulce paz.

Ahora, solo queda recordar el pasado 
donde poder soñar con los bellos momentos
de rosas, vino y miel como un enamorado.

Si pudiera encontrar entre mis sentimientos
proyectos e ilusiones que en mi alma se han posado
ayudaria a calmar todos mis sufrimientos.




Los presagios

Los presagios están en los temores
profundos que se esconden en las mentes
los aciertos no son indiferentes
aunque en el fondo solo son errores.

Aquellos que anteponen los valores
a reflexiones claras y evidentes
siendo a veces ingenuos e inocentes
guardan para si todos sus rencores.

Destinos con premisas misteriosas
haría de una causa retorcida,
muchas veces razones poderosas

por tanto, cuando veas que la vida
te agarra con sus manos generosas,
disfruta mientras llega la partida.

Quien busca una salida
tapando al sol tan solo con un dedo 
en su conciencia esconde un gran enredo.

Enmienda

El subconsciente a veces nos traiciona
cuando imbuido de todas sus razones
con oscuras y necias ambiciones
sin rubor siempre excita nuestra hormona.

Quien contando hasta tres no reflexiona
ni escucha las diversas opiniones
es que usa sibilinas emociones
y el disfraz de una crédula persona.

Creemos al final lo que queremos
por mucha propaganda que nos venda
aunque trate a los otros como memos.

Y aquel que de estas cosas nada entienda
que se vaya a buscar en los extremos,
si no halla la razón con esta enmienda.

El ansia de soñar

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Al poner rumbo fijo a la esperanza
navegando en las aguas del amor
se podría alcanzar nuestra mayor
cuota a esa igualdad que al fin avanza.


Si al firmar en el viento nuestra alianza
volara libre al mundo y sin pudor
nos daría el sentido y el valor
para ajustar el fiel de la balanza.

Quien busque libertad ha de esperar
que entre tanta ambición nunca se pierda
el ansia del humano por soñar.

Y cuando en la memoria nos remuerda
el tiempo que tardó tanto en pasar,
pensar que la conciencia si se acuerda.


Cuando la prepotencia se disfraza de dignidad

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La prepotencia es toda esa actitud
de superioridad y de arrogancia,
que al abusar impone su importancia 
con inseguridad e ineptitud.

Si cuando el despotismo se envolviera
de dignidad, debemos meditar
si merece la pena especular
o solo actuar de forma más sincera.

Quien pretendiera hallar felicidad
en la vida, en el mundo y sus placeres
que use con gracia todos sus poderes
si quiere hallar respeto y dignidad.

El guardar con honor cualquier secreto
es el modo de actuar cuando el motivo,
pudiera ser aquel que es relativo
a tenernos un mínimo respeto.

Quien presuma de ser siempre discreto,
que esconda en su interior el primitivo
ser que en la mente tiene el subjetivo
placer del que se cree que es perfecto.

Si en su forma quedara reflejado
ese modo de rancia displicencia,
pensemos si no es causa de la herencia
o de virtud que envuelve un mal dechado.

Pues al ver solo ajena incompetencia
en aquellos que al lado han caminado
que se fije al final quien ha quedado,
y después que pregunte a su conciencia. 

Quien no quiera faltar a su legado
al pensar en el mal de la inocencia
que no busque en los otros la clemencia
si se siente en el fondo despreciado.

Al creer que la gloria ha alcanzado
porque luce orgulloso su excelencia,
pensará cuando quede en evidencia
que su estilo será siempre adecuado.

Y si a la postre al fin todo es pasado
y el presente es comienzo de la vida
y su estima tuviese enaltecida,
con orgullo a su ombligo habrá mirado.

Quien quiera hallar respeto y dignidad
que use con gracia todos sus poderes
para donar al mundo los placeres
que llegan al buscar felicidad.

La integridad se alcanza con respeto
a todo lo que sea relativo
al modo que hay de actuar cuando el motivo,
es guardar con honor cualquier secreto.

El placer del que cree que es perfecto,
en la mente se guarda el subjetivo
afán de su interior más primitivo
al presumir de ser siempre discreto.

Si la virtud que esconde su pecado
pudiera ser la causa de una herencia
o el modo de una rancia prepotencia,
quedaría en su forma reflejado.

Al querer preguntar a su conciencia
para saber por qué se han alejado,
aquellos que a su lado han caminado,
que lo busque en su ajena incompetencia.

Quien se sienta en el fondo despreciado
que al infame no pida su clemencia,
si pensara en el bien de la inocencia
como el mal del mundano o del honrado.

SI cree que su estilo es adecuado
aun viendo que se queda en evidencia
mientras luce arrogante su excelencia,
diría que la gloria ha alcanzado.

Quien su ombligo orgulloso se ha mirado
y su estima tuviese enaltecida
debe pensar que todo en esta vida
a la postre, será por fin pagado.

Actuando de una forma más sincera
no merita por ello especular
y tan solo debemos meditar
si en el fondo la pena mereciera.

Dignidad es el reconocimiento 
de toda tu valía y además
por ende es el recíproco respeto 
que hay que tener a todos los demás.