No me digas más adiós
hasta que al final te vayas
no sea que te equivoques
pues la suerte es muy extraña.
No me digas más adiós
con tus formas tan mundanas
y vivamos sin pensar
en que no existe un mañana.
Nuestra suerte a de buscar
esa vida que anhelamos
aunque al fin a de llegar
lo que todos esperamos.
Y si un día yo me fuera
y al final tú te quedaras
piensa que todo es casual
y cumple con tu palabra.
La tragedia no es morir
si no que nadie te quiera
por lo que tú has de vivir
aunque tú no te lo creas.
La desdicha que tenemos
muchas veces los humanos
es que nunca encontraremos
lo que un día despreciamos.
Algunas que otras palabras
tienen usos cotidianos
y en el fondo dan sentido
a todo lo que es cercano.
Las palabras transcendentes
las usamos con respeto
ante los que les vendemos
nuestros farisaicos gestos.
Por eso llámame amigo
sin ningún otro reparo
pues al amigo se escoge
sin estar nadie obligado.
Y si algún día faltase
la gracia de lo divino
recuerda que no soy dios
y brindemos con buen vino.
La vida pasa deprisa
y no nos damos ni cuenta
que todo hecho finalmente
tiene su consecuencia.
Por eso mientras podamos
disfrutemos muy ufanos
que la vida son dos días
y ya tengo muchos años.
No me digas más adiós
hasta que al final te vayas
no sea que te equivoques
pues la suerte es muy extraña.
No me digas más adiós
con tus formas tan mundanas
y vivamos sin pensar
en que no existe un mañana.