¡Qué viene el lobo!

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A las afueras del pueblo
entre el cantueso y la jara,
caminando hacia San Carlos
me encontraba una mañana,
a un pastor y sus ovejas
que en el campo allí pastaban
y que triste me decía,
ha menguado la cabaña,
esta noche me han matado
cuatro ovejas la manada,
ha bajado de la sierra
donde allí se cobijaba
un asilvestrado lobo
el que dicen no amenaza,
aunque deje algún cadáver
destrozado en la quebrada.

Y afirman que son autóctonos
desde una agencia lejana.

Por ello nos recompensan
con los gastos a la baja
todos esos funcionarios
que a las ordenes trabajan
del político de turno
que regula la comarca,
dándonos reparaciones
como si fueran migajas
mientras dicen que compensan
pérdidas no estipuladas. 

El pastor guarda en su mente
una seria desconfianza
y tiene la sensación
de pura desesperanza,
pues se teme que su oficio
con él, seguro se acaba,
al pensar que nadie quiere
trabajar por casi nada.

Y la sierra quedará
solitaria y sin rehalas,
sin poder alimentar
ni al hombre ni a la alimaña.




Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
11-10-2015




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