In memoriam de Lola Pérez

Con tus lunas te cobijas
entre soles estrellados
morando en la eternidad
y amparada por los hados

Hados que te acompañaron
a lo largo de tus años
dejando con tu existencia
los versos hoy recordados.

Recordados los momentos
por aquellos ya olvidados
pues tu existencia viviste
junto a tus seres amados.

Amados serán tus versos
en ese espacio dorado
donde esas tus lunas negras
al sol están recitando.

Recitando tus poemas
entre universos lejanos
donde te escuchan estrellas
de un infinito pasado.





Romance del Capitán Araña

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No creas que es baladí

ni siquiera una patraña

el mirar por los demás

aunque sea cosa extraña.

 

Por ello tu siempre estás

presto desde tu atalaya

vigilando a los que van

paseando por la plaza.

 

Dejando tu parecer

con la confiada mirada

que nos da tu discreción

y tu saber y prestancia.

 

Con acierto te nombré

el Gran Capitán Araña.

Y aunque embarques a la gente

siempre miras por España.

 

Este decir que parece

solo un juego de palabras

es la mera explicación

de que tu alma es muy humana.

 

El mirar por los demás

aunque sea cosa extraña

no creas que es baladí

ni siquiera una patraña.


Pues vigilas al que va

paseando por la plaza

por ello tu siempre estás

presto desde tu atalaya.

 

Al darnos tu discreción

y tu saber y prestancia

dejaras tu parecer

con tu confiada mirada.

 

Y entre tu túnica portas

el bien hacer y las ganas

de dirigir la Pasión

Viviente en Semana Santa.

 

Porque embarcas a la gente

desde otras tierras de España,

también a ti te nombré

el Capitán de Navarra.









Crónica de un encuentro con la palabra

Gracias, Hiendelaencina

El pasado 8 de agosto de 2026, el Centro de Interpretación del País de la Plata en Hiendelaencina no solo acogió la presentación de un libro; se convirtió en el escenario donde las palabras cobraron vida y las emociones encontraron un hogar común. Hoy, con la perspectiva del corazón sereno y agradecido, brotan estas líneas para inmortalizar la magia de una tarde inolvidable en la que vio la luz mi obra, Sentimientos.

Dicen que la poesía es el arte de exponer las reflexiones con belleza sobre el papel; sin embargo, al ponerme ante todos vosotros debí recordar que mi verbo no siempre fluye con la misma soltura que mi pluma. El inevitable miedo escénico me traicionó por momentos, impidiéndome transmitir con la claridad y la fluidez que habría deseado todo lo que llevaba dentro. Por eso, necesito que esta crónica sirva también para expresar aquello que la voz me calló.

La velada no pudo contar con mejor aliento que la conducción brillante, generosa y cercana de Pedro Pedraza. Contar con sus palabras y lucir en las primeras páginas de mi poemario una recomendación firmada por un novelista de su talla es un honor inmenso y el mejor viaje que estos versos podían emprender. Gracias, Pedro, por guiar el acto con la maestría de quien conoce el valor exacto de la palabra. Y, de manera muy especial, mi reconocimiento infinito a la voz y al alma de Esperanza Fernández Padilla, quien ejerció de rapsoda magistral, suspendiendo los poemas en el aire y consiguiendo que el dolor, el amor y la memoria se transformaran en pura emoción al tocar el corazón de los presentes.

Recorrer la estructura del libro fue volver a desnudar el alma: desde los recuerdos abstractos que inundan sus páginas hasta ese íntimo paseo por los diversos rostros del amor, las reflexiones sobre la religión, la crítica o los homenajes a la tierra. Retumbaron en la sala los ecos entrañables de los Versos a mi pueblo, el fervor del Romance al Cristo del Alto Rey, la sobrecogedora delicadeza al recitar los Versos a la muerte de mi madre, la enseñanza oculta en el Romance de la orquídea y la margarita y la sensibilidad de El niño y la rosa.

Nada de esto habría tenido sentido sin la presencia de cada uno de vosotros. Como ya dije, mi gratitud infinita a mi esposa y a mis hijos por su apoyo incondicional en cada renglón de mi vida. A mis queridos amigos que regalaron sus valiosas opiniones y críticas para hacer crecer este proyecto —José de la Corte (El Andaluz), Pepe Salvador y los propios Esperanza y Pedro—, e idéntico agradecimiento a todos los vecinos, amigos y amantes de la cultura que abarrotaron el espacio, prestando sus oídos y su sensibilidad a mi propuesta.

Como expresé al clausurar el acto, me doy por profundamente satisfecho si tan solo uno de los versos vertidos aquella tarde logró pellizcaros el corazón, o si un pequeño fragmento de mis Sentimientos encontró cobijo en vuestras almas.

A todos los que nos acompañaron y a los que hacen posible que la poesía siga siendo la forma más sublime de dignificar al ser humano: gracias de todo corazón. Que la poesía os acompañe siempre.