Hay que parecerlo además de serlo

No solo has de ser honrado sino lo has de parecer
todo el que aspira al poder, limpio ha de ser su pasado
lo que parece olvidado, si al fin ha de aparecer
debes entonces tener presente lo divulgado.

Condición y su legado el destino te ha de hacer
egoísta si al nacer te inoculan el pecado,
en la conciencia ha quedado el segundo que ha de ser
capital al obtener el sueño más deseado.

Quien sin ejemplo pregona su historia, es porque fingida
tendrá la suerte debida pues el pueblo no perdona.
Aunque le diera la vida, salud, dinero o corona,
al que con ansia ambiciona la ganancia desmedida.

El poder establecido lo controla el codicioso
y el paria más corrompido le hace el juego al poderoso.


Antonio Nieto Bruna
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2-11-2016

Soneto a la gata Dora


La gata Dora reina es del sillón
lo conquistó con su zalamería,
sentada está feliz en su rincón
mientras que yo le escribo una poesía.

Y cuando juega al gato y al ratón
lo hace con gracia astucia y maestría,
tras de la puerta busca la ocasión
de atacarte con mucha valentía.

¡Quién lo diría en su presentación!,
cuando con siete meses y algún día
vino Dorita a nuestro corazón

y con ella llegó nueva alegría
porque provoca gran satisfacción
cuando nos da su grata compañía.




Antonio Nieto Bruna
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1-11-2016







Parte sustancial de la cultura


Con todos los defectos que atesoran
mis versos quedarán en el olvido
mi orgullo no por ello está vencido
ni oscuros son los días que me ignoran.

Palabras que entre rimas se decoran
esconden la verdad en lo fingido,
la paja que a mi ojo tiene herido
las vigas en los otros se evaporan.

Escribo porque escribo y nunca escondo
que un día comencé sin equipaje
la senda que atraviesa mi aventura.

Por ello queda claro su trasfondo
al ser trascendental todo lenguaje
intrínseco a la vida y su cultura.



Antonio Nieto Bruna
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30-10-2016





Tras la ventana


Al otro lado de la ventana
observa fija un cielo incierto
la triste dama sin un mañana, 
entre el ayer y el hoy ya yerto.
Es cierto.
En noche negra sin luz temprana
ya solo espera quede cubierto
su inerte cuerpo de cepa vana,
pues fue con creces del mal experto.
El muerto.
Con el veneno casi preciso
ha preparado un buen conjuro 
y mientras llega al paraíso,
a buen recaudo deja el cianuro.
Seguro.
Tras la ventana de un quinto piso
se ha despedido de un mundo oscuro
y del cadáver de aquel narciso
que por malvado halló el futuro.​
Lo auguro.

Antonio Nieto Bruna
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18-10-2016



Cuando se olvida el pasado

Cuando con premeditación se olvida el pasado, suele ser por regla general debido a que previamente se ha cometido un acto infame y la memoria ya sea individual o colectiva intenta borrarlo de su avergonzada existencia, pues suelen ir asociados con la maldad o la vileza y aunque no suele tener una estrecha relación la conciencia con la infamia, la conciencia en estos casos, en lo más profundo esconde y se avergüenza de sus ultrajes.

En la Antigua Roma, la infamia estaba relacionada con la degradación del honor civil, consistente en la pérdida ante la sociedad de la reputación o descrédito en la que caía el ciudadano. Parte importante del estatus de un ciudadano, era la estimación u orgullo que ostentaba ante la sociedad; y era esta estima en la que la sociedad lo tenía, la que se veía afectada con el hecho de ser tachado de infame. Si bien la infamia no conllevaba un impedimento explícito conforme a derecho, en la práctica limitaba tácitamente al ciudadano en muchos ámbitos de la vida jurídica y social.

En el derecho romano se distinguían dos tipos de infamia:

Aquella que tenía lugar como consecuencia de ser procesado en juicio por haber obrado dolosamente o haber maquinado engaños de manera fraudulenta contra otro.

Y aquella infamia que se obtenía por el solo hecho de haber realizado un acto contrario a la moral, al orden público y a las buenas costumbres. 

Según mi propio discernimiento y usando razonados pensamientos éticos y morales; todo esto me lleva a pensar de una forma personal, que:

Los hombres ignorando sus pasados
condenados están a reincidir,
la historia nos podrá quizá decir
si serán esos hechos perdonados.
En un lugar de pueblos olvidados
con épocas que están por definir,
estos versos podrían describir
tiempos de ayer y hoy difuminados.

Cualquier similitud en realidad,
es y será tan solo coincidencia
de momentos ocultos de maldad.
Si el tiempo borra toda la evidencia
de los actos de lesa humanidad,
que el olvido no mate a la conciencia.

Conciencia de creer en imposibles
nos piden esos mismos que negaron
que al pueblo con vileza le ultrajaron
y con el tiempo fueron invisibles.
Hechos que para unos son plausibles
en otros sus recuerdos se grabaron
de aquella etapa oscura que pasaron
de instantes inhumanos e indecibles.

Todo aquello sinónimo de olvido
para algunos serán incuestionables
delitos hoy prescritos sin castigo.
Y para otros, momentos innegables
son saber que cualquier tiempo es testigo
de patrióticas formas miserables.

Miserables que antaño ajusticiaban,
de justicia engalanan sus acciones
y quieren esos viles con sus dones
que olvidemos los muertos que ocultaban.
Verdades atenuadas nos quedaban
y entre tumbas y herméticos cajones
son ya polvo con viejas convicciones
fantasmas que en la historia ambulaban.

Con la pena oprimiendo las cadenas
subyugan al servil y al perdedor
y a las almas vencidas y serenas.
Mientras tanto entre asombro y estupor
con soflamas, decrepitas sirenas
comparan democracia con su honor.

Honor, se basa en sanos fundamentos
que incluyen cumplimientos del deber,
obediencia a las normas del poder
y honradez en las formas y conceptos.
Honorables de falsos juramentos
terminan con locura por creer
que tienen solo el único deber
de guardarse los ricos rendimientos.

La avaricia le deja en evidencia
al codicioso ser irracional
sin pensar en su propia consecuencia.
En su yo más oculto y personal
y entre lo más profundo en su conciencia,
el despreciable piensa que es legal.

Legal es todo aquel que da sentido
a sus actos con integras acciones
dejando claras esas convicciones
de aquello que su mente ha concebido.
Quien cree que el deber está cumplido
aunque tuviera honestas ambiciones
para siempre antepone a sus razones,
el ser, íntegro, leal y agradecido.

Pues no hay mayor satisfacción y orgullo,
que sea el que sea el factor coyuntural
la honradez no se pierda en el barullo
envuelto entre el poder y el capital,
cuando tantas maniobras y chanchullos
convierten al humano en inmoral.

Inmoral es aquello que entre abyectos
anteponen a íntegras costumbres
la voluntad de algunas mansedumbres
para lograr sus fines y proyectos.
Los humanos que somos imperfectos
creemos nuestras pobres certidumbres
y no alcanzamos ver las podredumbres
escondidas detrás de los defectos.

Mientras no haya profundas convicciones
que amparen la fraterna honestidad
por siempre existirán revoluciones.
La moral nos otorga potestad
para hacer nuestras propias reflexiones
aunque a veces se falte a la verdad.

Verdad y falsedad son las dos caras
con múltiples maneras regulares
llenas de oscuras manchas y lunares
con dispares medidas y amplias varas.
Certezas inseguras, poco claras,
harían de las dudas singulares
aquellas formas algo peculiares
de las incertidumbres y sus taras.

Por ello, si el cristal con que se mira
resplandeciera y fuera transparente,
su fulgor se impondría a la mentira.
La ambigüedad por ser intrascendente
podrá llamar a voces a la ira
si la justicia suena incoherente.

Incoherente, absurdo y poco útil
es el comportamiento del humano,
que aquello que no tiene por su mano
desprecia y considera como fútil,
aunque fuera su túnica inconsútil
a las costuras, buscaría en vano,
entre hilos de la seda que el gusano
teje al sentirse en el capullo inútil.

Y sabe que en el fondo el mayor mal
del mundo es su casual evolución,
haciendo de la ruina lo habitual.
Pues el hombre en su pobre condición
usando su materia espiritual
se siente en posesión de la razón.

Razón cuando no asiste a la conciencia
resulta cuando menos inmoral
pues hace que parezca insustancial
aquello que nos deja consecuencia.
La vida nos regala la experiencia
siendo vertiginosa y temporal,
resulta casi siempre excepcional
si aprovechamos toda su existencia.

Por eso, mientras tanto meditamos
veremos nuestra pura realidad
al darnos cuenta que de aquí sobramos.
Y si hacemos honor a la verdad
cuando al fin de este mundo nos marchamos,
que al menos quede nuestra dignidad.

Dignidad nos la otorga la decencia
y el decoro que muestra el proceder
en actos y maneras que hay de ser
sin por ello esperar la reverencia.
Quien es digno se ampara en la conciencia
la que nunca le habrá de remorder
y en su sabio y honrado parecer
se aparta de lo ruin con su prudencia.

Cínicos obtendrán su potestad
de este pueblo traspuesto y soberano
con indecencia y gran opacidad,
engañando al honrado ciudadano,
lucrándose con ansia y saciedad
y después rezarán a Dios en vano.

En vano los corderos se rodean
de lobos que protegen sus manadas
con despóticas formas ilustradas,
y mientras de patriotas alardean.
Callan cuando a los otros pisotean
y esconden sus venturas más frustradas
con loas a los dioses y a las hadas
haciendo que sus egos se lo crean.

Por ello los llamados miserables
haciéndose pasar por superhombres
engañan a los pobres y a notables
y cuando se les llaman por sus nombres
aquellos que se precian de honorables,
se valen con su infamia de los hombres.




Antonio Nieto Bruna
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18-7-2016



Efectos malévolos


Provoca tal efecto en los humanos
el odio y su manera más abyecta,
si su veneno al corazón afecta
escapa la razón a nuestras manos.

Argumentos vacíos como vanos
alegan que es manera algo incorrecta
al ser tan natural como imperfecta
su forma de cebar a los gusanos.

El odio con su cruel realidad
esconde entre el rencor y entre el orgullo
la rabia disfrazada de maldad.

Por ello cuando sale del capullo
la mariposa luce vanidad
y se cree que el mundo es solo suyo.

Antonio Nieto Bruna
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27-9-2016





La bruja


La bruja por su boca escupe espuma
y con hiel se fabrica en las entrañas
las maléficas artes más extrañas
y el engaño que esconde entre la bruma.

A la ética con saña la despluma
y usa después su sangre en mil campañas
sembrando entre la tierra sus cizañas
y en odio envuelve al mal mientras se esfuma.

La hechicera llegó de vencedora
con actos de maléficos y viles
conjuros de una dama encantadora.

Y mientras los plebeyos y serviles
tentados por la bruja seductora
adoran sus encantos más sutiles.


Antonio Nieto Bruna
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15-7-18