Soneto a la Catorce


Catorce versos tienen los sonetos

catorce son las copas del Madrid

catorce fueron todos esos retos

ganados con coraje en buena lid.

 

Si vierais estos versos inmodestos

porque usamos la historia como ardid,

entonces estaremos muy dispuestos

a brindar con el fruto de la vid.

 

Por ello nuestras copas las alzamos

y alegres las victorias ensalzamos

con vientos del esfuerzo o del azar.

 

Y aunque a ningún contrario despreciamos

con alegría y júbilo exclamamos

que siempre nuestro club será estelar.






Soneto de despedida

En estas huellas quedarán plasmadas
vivencias, enseñanzas y alegrías,
de los años de mutuas compañías
entre gestos, silencios y miradas.

Terminan nuestras sendas bifurcadas
con rutas de diversas y amplias vías
y se auguran seguros vuestros días
entre etapas presentes y pasadas.

Nos embargan ambiguas sensaciones
con recuerdos que llevan a esos tiempos
de nostalgias, trabajo y ambiciones.

Pues ahora llegando estos momentos
avivándose están las emociones
que se quedan con nuestros pensamientos.















Fábula de la hormiga obrera

Hacer doble clic en la imagen para escuchar el poema
En un extenso hormiguero
de una indefinida tierra,
unas hormigas vivían
agolpando su cosecha
en los profundos graneros
excavados por obreras.

Con esfuerzo y sacrificio
hicieron la recolecta
para poder en invierno
la colonia mantenerla,
alimentando a las larvas
con frutos de la alacena.

Mientras unas se dedican
con ahínco a sus tareas,
otras, las más deshonestas,
venden algunas reservas 
a las cigarras cantoras,
a las gallinitas cluecas,
a los gorriones ociosos
y a todo aquel que pudiera
pagarles una fortuna
por parte de la despensa.

Aquellos comisionistas
especulan y hacen cuentas
vendiendo al mejor postor
la codiciada cosecha.

La reina con experiencia
dice a la alada heredera
coge parte de los fondos
que estos bobos no se enteran.

Viendo que se enriquecían
de manera poco honesta
quiso seguirles los pasos
una pobre hormiga obrera,
tomando del suelo un grano
que la reina lo desdeña,
cuando del botín cayó
parte de lo que cogiera
del arca de la colonia,
de una forma obscena y fea.

Descubierto aquel desfalco
que hicieron en la alacena
al investigar pudieron
ver quien el grano se queda
acusándole a la incauta
del robo de la cosecha.

La pobre hormiga alegaba
que lo encontró a las afueras
tirado junto al montículo
que estaba camino a la era
y como no era de nadie
para que no se perdiera
lo guardó en lo más profundo
de una oscura y negra cueva
para que cuando la hambruna
le atacara ella pudiera
tener algo que comer
y que de hambre no muriera.

En su alegato final
pidiendo la comprendieran
les juró no haber robado
el grano que otros perdieran
y si a los que han desfalcado
les conmutaron la pena,
¿por qué un trato desigual
darán a una hormiga obrera?

Declarándola culpable
los jueces en la condena
exponen sus argumentos
donde basaran la pena
en el hecho demostrado
del hurto que cometiera.

Moraleja

Si te pones a robar
haz lo que la reina hiciera,
con todo lo que ha robado
paga a la justicia ciega.

No hurtes por necesidad
como hizo la hormiga obrera
que robó para comer 
y pagó cara la pena.




Desde su ventana interior

Se llama Rosa Bruna De Las Heras
y vive en una casa muy bonita
en donde su memoria le suscita
encuentros entre sueños y quimeras.

El patio donde están las jardineras 
acoge nuestra zona favorita,
donde se aguarda llegue la visita
con sus alegres formas zalameras.

Junto a la Catedral de Mejorada
andamos hasta el parque más cercano
y allí medita con su voz callada.

Hijos, abuelos, padres, o un hermano
le trae de la infancia recordada
su ayer y su presente más lejano.



La trivialidad de la existencia

Saber en que lugar se ha de buscar
la dicha que acompañe a nuestra esencia
es tan solo una mera consecuencia
que encuentra el peregrino al caminar.

El viaje por la vida ha de pasar
teniendo en cuenta que cualquier creencia
no justifica nunca la evidencia
de lo que no se puede remediar.

Parándonos por todo ello a pensar
entonces usaremos la conciencia,
y el hecho de querer justificar
lo que no puede asegurar la ciencia,
hará que sea un mero transitar
la vaguedad trivial de la existencia.




Adagios, frases, sentencias y aforismos


¿Qué es lo que deberíamos buscar
cuando el tiempo perdido
no se pueda encontrar?

Lo que es desconocido
nos estará aguardando,
aunque nunca sepamos como y cuando.

Solo pierde la vida el que ha vivido,
aunque te haga dudar
siéntete agradecido.

Quien pretenda acallar
el silencio con ruido
que no grite si quiere ser oído.

A tu alma conjugando el verbo amar
me encontré una mañana
caminando al azar.

Si se abre una ventana,
con sigilo al amor
su brisa calmará todo el dolor.

Para recuperar lo que has perdido, 
nunca te debes fiar
de lo desconocido.

Evita que se asome a tu ventana.
Rumor que has de acallar
no esperes a mañana.

La libertad cabalga a lomos de la necesidad, guiada con las riendas del pensamiento, estimulada con la fusta de la justicia y guardada en alforjas de dignidad.

Hay veces que, por no enfrentarnos a la tempestad, nos ahogamos en los putrefactos charcos de la ignorancia.

La edad corrige el mal de la inexperiencia. Cuanto más se usa su bálsamo, menos queda por disfrutar de su efecto.

La poesía está en la vida para beberla pausadamente. Después cada cual la sorbe según su sed.

Quien olvida la memoria, está condenado a no tener historia.

Un meditado silencio es mejor que vacuas palabras que se olvidan en el recuerdo.

Busca el antídoto del dolor cuando el amor no lo tiene, en otro corazón donde su sangre no se hiele.

La avaricia hace mediocres a la mayoría y enriquece a una minoría.

El arte de la mala política, consiste en hacer lo contrario a lo que dicta el más común de los sentidos, y por ello todo aquel que cumpla esta premisa, será premiado en las urnas con las papeletas de la ignorancia.

Mientras la masa, siga creyendo que el poder recae en la voluntad del pueblo, de una forma frívola e hipócrita y sin usar verdaderamente dicha voluntad, tan solo serán un mero trámite para dar legalidad a especuladores y oportunistas.

Cualquier tipo de generalización, conlleva una parte de demagogia y otra gran parte del absolutismo ciego, que no deja ver más allá de las institucionalizadas creencias.

La fe es el acto ferviente de creer en algo o en alguien superior o divino, esperando que al sobrevenir los problemas se le pueda echar la culpa cuando su incapacidad no sepa solucionar lo irremediable.

La falsa humildad es un acto que caracteriza al prepotente, cuando se arropa con la manta del desprecio y el fino chal de su calaña.

La amistad no es algo que se da o que se quita, es algo que se disfruta mientras se tiene y cuando se pierde se suele reemplazar por otra.

La humildad está en ser y no en aparentar.

Que en los recuerdos sigan perviviendo las ilusiones pasadas, que en el presente nos acompañen y que en el futuro nos lleven en los corazones.

Poesía es la expresión y el reflejo
de nuestros sentimientos,
expresada con la cadencia y el son
de nuestro corazón,
al que podrán acallar las balas,
la cárcel o la marginación,
más nunca silenciaran
la voz del pueblo,
esa máxima expresión
que el poeta tiene para alzar su voz.

La prepotencia es un arma, que en manos del idiota termina hiriendo a su propio orgullo.

El destino es un cúmulo de circunstancias aleatorias concatenadas en el espacio y en el tiempo.

Más vale una firme acción a tiempo que mil amables contemplaciones.

El mañana solo es hoy,
el hoy es el ayer,
el ayer será mañana.
Si el mañana fue futuro,
¿el futuro?,
el futuro no lo sé.

Viendo la vida sombría
querría
buscar entre lo infecundo
un mundo
que fuera menos selecto,
perfecto.
Entre tanto desafecto
en este mundo egoísta
aun siendo algo pesimista,
querría un mundo perfecto.

¿Qué pasa siempre a destiempo?
el tiempo.
¿Y si la vida es escasa?,
no pasa.
Siendo todo esfuerzo humano,
en vano.
Lo diga o no un cartesiano
la Tierra debe rotar
y como no ha de parar
el tiempo no pasa en vano.

¿Quién se jacta de su suerte?
la muerte.
Ella preservará tu alma
con calma.
Acechándote agorera
espera.
La vida solo es certera
cuando en este mundo arcano
al final tarde o temprano
la muerte con calma espera.

Al pensar se ha de intentar
buscar,
lo oculto que se demuestra
en nuestra
forma de ver la existencia,
conciencia.
Aunque nos diga la ciencia
que los dioses no existieron,
temer a morir hicieron
buscar en nuestra conciencia.

¿Qué le sobra al caballero?
Dinero.
¿Qué tiene la juventud?
Salud.
¿Y qué le falta al rencor?
Amor.
Si tú eres un triunfador,
ante todo, sé sincero
y dime: ¿Qué es lo primero,
dinero, salud o amor?

Si guardas con avaricia.
Codicia.
Sin esfuerzo y sin mesura.
Usura.
Robar al desamparado
Pecado.
Para ser considerado
al avaro sospechoso,
busquemos en el ansioso,
codicia, usura y pecado.




LA CRUZ DE LA MINA RELÁMPAGO



Una de tantas historias que se cuentan de la Guerra Civil Española por estos parajes, con el tiempo se va haciendo leyenda y es la referida a la cruz que todavía se puede ver en el pozo Relámpago en el camino a San Carlos.

Por el motivo de haber sido durante mucho tiempo una de las líneas que separaba ambos frentes, según a quien escuches te podrá dar una u otra versión de los hechos acaecidos y por los cuales existe dicha cruz, unos cuentan que fueron ejecutados unos falangistas y arrojados al pozo y otros que la guardia mora que ocupó durante un tiempo el pueblo ejecutó a republicanos siendo el destino de sus cuerpos el mismo que el anteriormente descrito.

Como todas estas leyendas que van fraguando el tiempo, la verdad suele ser más trivial y menos novelesca.

Lo único de cierto referente a lo ya expuesto es que Hiendelaencina era la línea de separación de ambos frentes por lo que continuamente existían escaramuzas entre uno y otro bando, en el caso que nos ocupa, la historia comienza uno de esos días en el que desde el bando nacional que tenía su centro de operaciones en Atienza, bajó un destacamento a realizar una incursión a la línea que separaba el frente republicano del frente insurrecto, con tal mala suerte para ellos, que emboscados en la carretera entre las escombreras de las minas de Hiendelaencina y el vecino pueblo de Robledo, les estaban esperando un pelotón de milicianos. En la refriega cayeron dos soldados del bando rebelde y una vez dada la orden oportuna por el jefe del pelotón al retén de guardia de enterrar los cadáveres, los soldados vieron que la mejor tumba que podrían tener aquellos soldados era el pozo de la mina Relámpago cerca de la mina de San Carlos, y de paso evitarían las consabidas y molestas excavaciones.

Hasta hace relativamente pocos años, todavía bajaban desde Atienza los familiares a visitar la tumba en fechas señaladas y se podía apreciar la inscripción en la base de mármol de la blanca cruz. Hoy en día parece ser que aquellos vestigios gráficos inscritos en la placa de mármol desaparecieron y solo queda una historia y varias leyendas de los hechos acaecidos. 
Como los restos de cualquier pasado, el tiempo difumina la verdad y la mentira, pero los libros nos dejan la fría historia que según quien la narre y desde que punto de vista lo haga, nos dejará la luz necesaria para comprender nuestro pasado, sabiendo claro está, que por regla general y como dijo su anónimo autor. “La historia la escriben los vencedores”.

En homenaje a uno de tantos perdedores de aquellos fratricidas días, mi abuelo Mariano Bruna; añado una modesta contribución de la pequeña historia de aquellos lejanos tiempos, vividas por este personaje oriundo de Hiendelaencina y su familia:

Presento aquí con honores las sombras y las verdades
de recuerdos y visiones de vidas infatigables
de aquellos que con sus dones fueron seres entrañables.
Con versos y mil amores, relato sus dignidades.

En un casillo de piedra con una gruesa pizarra
en una villa pequeña rodeada de montañas
y a la puerta un haz de leña con lazos para alimañas,
un cachorrillo medraba tumbado junto a la parra.

Eran nueve moradores, entre el perro, hijos y madre,
cuatro pequeños varones, tres hijas angelicales,
vivían con ilusiones con sus huertos y animales
trabajando en sus labores confiaban llegase el padre,
un día marchó a la guerra sin honores militares
a la contienda que fue causa de todos los males.

Labra el mayor la parcela, los medianos en la espalda
llevan la mies a las eras, el pequeño pone trampas
y juega en las escombreras a ver quien más lejos salta.
Cuando sale de la escuela va a la caza de las ranas
al arroyo de la Cal o a los estanques y charcas
y las limpia con esmero vendiendo luego las ancas.

La mayor sus ilusiones cocinando las comparte,
la mediana sus opciones son marchar a otros lugares,
la pequeña de ambiciones sueña con grandes telares,
sus labores, la dispone, de su casa apenas sale.
Mientras esperan que llegue del penal un día el padre,
todos ayudan hacer más llevadero ese trance.


Pasan noches, pasan días, entre sol, lluvia y escarcha,
mientras pasaba la vida no perdió las esperanzas
de acabar la pesadilla la que un día le alejara
de una digna y sobria vida en el País de la Plata,
donde esperaba su esposa con tres preciosas muchachas
y cuatro buenos barones que cuidaban de la casa.

Largos años en la guerra y también muchas semanas
en el penal de Figueras con la pena conmutada.
Aunque cayeron fronteras quedó una puerta cerrada;
hay vidas que son muy perras, ¡más si son republicanas!
Prepara el viaje a su tierra soñando con un mañana
que cure todas las penas y vuelvan las esperanzas. 

Cruza valles, ríos, montes, por caminos y ciudades,
después de días y noches pone fin a un largo viaje;
el zurrón ya sin reproches, una historia, su equipaje,
buscando sus horizontes atrás dejó libertades
y justas obligaciones rotas por un personaje
que mato las ilusiones imponiendo indignidades. 

Cerca ya de la Revuelta, afanado en la Cerrada
toma el fruto de la tierra que los huertos le dejaban,
el hijo del miliciano espera mientras que cava.
Viendo al joven que sospecha le hace que vuelva la cara,
pregunta desde la cerca por el que lo cultivaba
y le dice está de vuelta pues se espera su llegada.

El hijo no lo conoce, a él se dirige su padre,
partió cuando eran menores y a su regreso son grandes,
dejó allí sus ocho amores un hogar y su bagaje
en noches negras y atroces soñaba con sus semblantes,
para que no se esfumaran sus días más entrañables
y con rabia se decía. ¡Si Dios hay me lo demande!

El hijo al ver a su padre le mira con mucha calma,
su imagen a él le recuerda le lleva dentro en el alma,
la memoria siendo buena su edad era muy temprana.
Después de darse un abrazo se dirigen a su casa
donde poniendo la mesa ya le espera su serrana,
ella de él siempre se acuerda desde la noche hasta el alba.