Cuartetos para un amigo


En alta, franca y buena estima asienta
los laureles que antaño recogió
y orgulloso a la vida le pidió
disfrutar de su bien ganada renta.

Su meta está en la fe de lo que intenta,
peleas que en la vida se encontró
si por casualidad no las ganó
su orgullo al menos no lo tuvo en cuenta.

La razón la guardó con la esperanza
y cautela al querer ser el mejor,
mientras, esconde el miedo y el dolor
en los sueños que dejan su añoranza.

Encontrará en su fuerza la confianza
de poderle vencer a su temor
haciendo que parezca algo menor
esa piedra escondida en su balanza.

El don que en su interior tiene guardado
es el del hombre que aprendió a ser fuerte,
pues en el fondo sabe que la suerte
nos lleva a alcanzar lo inesperado.

Mientras mira la dicha en su pasado
aguarda a su destino tan silente
con la fuerza del hombre más valiente
que quizás en la vida he encontrado.

Desde el aprecio y el mayor respeto
a este guerrero envuelto en su coraza,
hagamos que el miedo que le atenaza
pueda ayudarle a afrontar el reto.

Este alegato íntimo y discreto,
a mi voz entrecorta y amordaza
cuando el destino acecha y amenaza
con un futuro oscuro e inconcreto.



Antonio Nieto Bruna
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15-8-2018




Soneto a Raquel y Pepe

Un día soleado pasado ya el verano
alegres asistimos a vuestro compromiso
en un jardín florido junto al robusto aliso
jurasteis vuestro votos en un lugar galano.

Amor le prometiste tomándole su mano,
brindándote dichosa entrar al paraíso
y tú tan orgulloso le diste un sí conciso
sellando con un beso un hecho meridiano.

Felices se dirigen para alcanzar su sino
en pos de la aventura de la vida y sus bienes
y nos congratulamos que alcancen su destino.

Después lo celebramos brindando con buen vino
con júbilo les dimos cariño y parabienes
y todos los deseos de andar un buen camino.



Antonio Nieto Bruna
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14-10-2018



Réquiem por la memoria del abuelo

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Los recuerdos de toda una existencia
se ocultan en complejos pensamientos
que nos hacen creer que con la ausencia
se acrecientan profundos sentimientos.

Por ello si se escapa de las manos
los momentos más ciertos y seguros
sentirá que se quedan más lejanos
los días que sin él serán más duros.

Aunque el mejor amigo haya marchado
con destino insondable y algo incierto
y si vacío el lecho se ha quedado
en sueños él podrá verle despierto.

Saber o no saber dónde se ha ido
es la pena que alberga contenida,
al no ver que un adiós no es un olvido,
ni olvido es la existencia ya perdida.

Se oculta en el silencio de su mente
recuerdos inherentes a una vida,
el tiempo en el ayer se hace presente,        
reflejando la llaga de la herida
abierta por faltarle su consuelo
quizás en el futuro comprendida,
y mientras la mirada eleve al cielo
creyendo que su cuerpo allí ha subido,
podrá pasar con gran misterio el duelo
sin apenas saber porque ha partido,
pensando que al pasar su desconsuelo
regresará el abuelo tan querido
a mitigar su sueño y su desvelo.

Y cuando en su silencio más rotundo
quede el recuerdo hecho ya evidencia,
quizá imagine en su interior profundo
que la muerte es amiga de la ausencia.


Antonio Nieto Bruna
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26-8-2018


Llegan las fiestas

La plaza de mi pueblo se engalana
si el verano traspasa su ecuador,
la noche se ilumina de color
en esta Sierra Norte castellana.

La fiesta mezcla risa con jarana
y salpica el almuerzo con licor,
haciendo que la tarde y su calor
nos acerque a la noche más temprana.

La charanga y los mozos al compás
con el toque de diana van cantando
por las calles llegando los albores.

Los Fielatos no quedan nunca atrás
pues saben que el final está acechando
si el chocolate, dan madrugadores.

Antonio Nieto Bruna
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15-7-2018









Un poco de justicia

La conciencia y moral que aquí reside
le pide,
gritando un toque de atención, rotundo
al mundo,
pues presiento y quizá no me equivoco
ni un poco,
le falta una continua y crediticia
justicia.
Al hombre que antepone su codicia
con tanta miserable egolatría,
ese otro ser humano en su agonía
le pide al mundo un poco de justicia.


Antonio Nieto Bruna
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27-4-2018



Diferencias de clases


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Todo principio es finito
siendo el mismo a los mortales;
hombres plantas y animales
tenemos un mismo sino,
al nacer nuestro destino
en el tiempo queda escrito.

No elegimos ascendencias
la suerte nos viene impuesta,
llegas con boca dispuesta
desnuda es la bienvenida,
dándote cuenta enseguida
que existen las diferencias.

De sufrir a unos les sedan
con néctar sus bocas cierran,
otros a senos se aferran
viendo esperanzas exentas,
rezando piden hambrientas
a Dios salud les concedan.

Nadie desprecia fortuna
cuando la vida es atenta,
dándote con rubor cuenta
que en esta tierra hay tristeza
desigualdad y pobreza
a veces desde la cuna.

Algún que otro mojigato
por hisopo bendecido,
creyéndose merecido
el perdón de sus pecados
por los misterios sagrados
usa a la fe de alegato.

Después de golpes de pecho
se pasa al aperitivo,
no será tan alusivo
al pecado y la pobreza.
¿Para qué entonces se reza,
si no es para un buen provecho?

Diferencias y pobreza
se acentúan más si cabe,
pues el mísero no sabe
de que desgracia se aqueja,
el rico en su ansia no ceja
en mantener su riqueza.

Esa la que trabajando
casi nadie la obtuviera,
uno por otro pudiera
crear grandes diferencias
acallando las conciencias,
la culpa se va ocultando.

Tomar con afán la tierra
siempre importó al opulento,
de ella depende el sustento
que cree que con decencia
y sin cargo de conciencia
lo gana haciendo la guerra.

El pobre ya es cosa seria,
a veces en su impotencia
su causa extrema y demencia
al delirio ha de llevarle,
en vez de dignificarle
le hunde más en la miseria.
Al poema nada resta
y la mesa está servida
para una nueva comida
con manjares en conserva,
y algún vino de reserva,
para celebrar la fiesta.

Esa la que conmemora
en pesebre el nacimiento,
de aquel hombre tan hambriento
de justicia para el mundo.
Aunque ese mal tan rotundo
el ser humano lo ignora.


Antonio Nieto Bruna
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23 de Enero de 2010



Premio destacado a la Poética Clásica,
otorgado en el portal de Internet
Mundo Poesía, el 23 de Febrero de 2010 

Parábola del zángano y la reina

El último eslabón de la cadena
terminó por perderse en la espesura
que dejara entre el humo y la basura
el hacedor de suerte siempre ajena.

Portando de una forma casi obscena
entre su huella impregnada de impostura
la simiente y su ególatra estructura,
se quitó de repente de la escena.

Las abejas obreras laborando
no se fijan si el zángano alimenta
a toda la colmena por igual.

Y la reina que alegre va volando
entre danzas de forma muy cruenta
al macho lo estimula hasta el final.



Antonio Nieto Bruna
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14-3-18