Soneto a los sanitarios


Guantes y mascarillas son sus armas
que usando contra el virus enemigo
se exponen a sufrir un cruel castigo
sin importar que dicen las alarmas.

Y mientras, los humanos tan pequeños
se creen que controlan la existencia
con las formas grotescas de inocencia
que arropan con las mantas de sus sueños.

Aplausos que se dan en homenaje
se transforman en nuestra gratitud
por tantos que demuestran su coraje.

La solidaridad es la actitud
que debemos dejar como mensaje
al quedarnos en casa por salud.




Sórdidos vetos

Siendo el esclavo de un vacuo vocablo
nunca podrías alzar la mirada
mientras la mente la tengas cerrada
con el estiércol que oculta tu establo.

Te sientes centro de un bello retablo
de una pintura en el mundo olvidada
y eres un simple boceto del diablo.

Siendo los dueños de nuestros secretos
te deberías callar lo que piensas
porque tus rabias se harán más intensas
si se acrecientan tus gestos concretos.

Como un misántropo añoras los guetos
aunque te ocultes en zafias ofensas
y te disfraces de sórdidos vetos.







Soneto a la igualdad


Las silenciosas damas feministas
tuvieron que firmar en sus pasados
con los nombres de sus antagonistas
la autoría de obras y legados.

Algunas de ellas menos conformistas
dejaron sus secretos reflejados
ocultos en un mundo de integristas
y en la historia quedaron marchitados.

Mientras tanto los días se pasaron
entre sombras con sueños de equidad 
y en el tiempo sus obras se olvidaron.

Por todo ello hoy queremos recordar
aquellas nobles damas que lucharon
por conseguir con ansia la igualdad.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
8-3-2020








Villancico minero

Haz doble clic en la imagen para escuchar el poema
Está en la plaza Mayor
una estrella muy fulgente
anunciando la inminente
llegada del Salvador.
En el huerto el labrador
quita de sus muros hiedra
y el Bornova de la sierra
trae el agua transparente
para que el Niño en la fuente
lave el mal de nuestra Tierra.

Ya están llegando los Reyes
subiendo el arroyo Rama
hasta el pesebre de grama
donde acunado por bueyes
el predicador de leyes
trajo un mensaje rotundo
para unos será profundo,
para otros es solo un cuento
y el pecador, de argumento
lo usa en su interés inmundo.

Pastores con sus ovejas
vienen desde el Alto Llano
a ver al Niño Cristiano
que entre luz de candilejas
de casas nuevas y viejas
suben por Santa Cecilia
y en la plaza hacen vigilia
adorando al Redentor
pues dicen que con amor
al hombre lo reconcilia.

Pasan años, pasan fiestas
y la vida va pasando
mientras se nos va volando
buscamos muchas respuestas
y en Las Minas ya están puestas
las luces de Navidad
que alumbran la oscuridad
de este mundo tan sombrío
y esperando pase el frío
deseemos felicidad.








Alegorías

No me tachen de inocente
porque sean inconexos
algunos versos anexos
que me vienen de repente.
Pues todo se hace evidente
cuando la vida da el fruto
del brote que al nacer bruto
marchita las heridas,
con las gotas contenidas
de su esencia y atributo.

El árbol de nuestras vidas
crece recto desde el suelo
y su copa mira al cielo
con las ramas extendidas.
Derechas o retorcidas
a la tierra nos sujetan
las raíces que completan
con sus savias y energías
aquellas analogías
que en el fondo en él vegetan.

Con o sin alegorías
nuestros frutos se desprenden
y mientras ellos descienden
van pasando nuestros días.
Aunque no son garantías
de un sano y buen crecimiento
aun dándoles alimento
todas las dúctiles ramas
quedarán como retamas
a merced de lluvia y viento.

El bosque cubierto en gramas
adorna los verdes prados
con tiempos acrisolados
de bienes y algunos dramas.
Por ello cuando las llamas
amenazan la arboleda
al árbol solo le queda
esperar que pase el mal
y luchando hasta el final
se esconde entre la humareda.

Solo en lo trascendental
en su árbol el ser humano
si no quiere ser profano
busca su razón vital.
Otros en lo natural
basaran sus pensamientos
y en muchos conocimientos
que en la razón han quedado,
por ello nuestro legado
guardará los argumentos.

Buscando los argumentos
vemos en nuestro legado
que en la razón han quedado
los muchos conocimientos
basados en pensamientos
de todo lo natural.
La propia razón vital
hace que seamos profanos
algunos seres humanos
solo en lo trascendental.

Saliendo de la humareda
y luchando hasta el final
busca solución al mal
aunque al final poco queda
perdido entre la arboleda
que han consumido las llamas.
Los bienes y algunos dramas
en tiempos acrisolados
adornaron verdes prados
y al bosque cubre de gramas.

A merced de lluvia y viento
quedaran como retamas
algunas torcidas ramas,
aunque sirvan de alimento
para un sano crecimiento
mientras te dé garantías.
Y van pasando los días
cuando del árbol descienden
los frutos que se desprenden
con o sin analogías.

En el fondo en él vegetan
aquellas alegorías
con sus savias y energías
las raíces que completan
a la tierra nos sujetan
derechas o retorcidas.
Con las ramas extendidas
mirando la copa al cielo
mientras crece desde el suelo
el árbol de nuestras vidas.

De su esencia y atributo
son las gotas contenidas
que marchitan las heridas
del brote que nació bruto
cuando la vida da el fruto
de lo que se hace evidente.
Aunque no lleguen de frente
los versos aquí anexos
porque sean inconexos
no me tachen de inocente.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
16-12-2019



Soneto impuro

Me encuentro de la vida prisionero
sintiendo que me falta la verdad
pues entro como Alicia al agujero
y atisbo una fingida realidad.

Me inspiro de mi sueño más certero
buscando desterrar a la maldad
y observo que tan solo con dinero
se obtiene la llamada libertad.

El ser humano al ser tan altanero,
al mundo con absurda vanidad
hará que se convierta en basurero.

Podría remediar su necedad
si fuera un poco menos pordiosero
y no echara al vergel su suciedad.


Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
1-12-2019





Serventesios al bucanero

Entre mares navega un marinero
mirando cómo puede saquear
al pueblo con su juego de trilero
desde un destierro muy particular.

Los grumetes que limpian la cubierta,
el agua sucia, tiran a la mar
y el capitán estando muy alerta
les alienta y les alza su pulgar.

Por un lugar oscuro de su exilio
llega el pirata con un barco nuevo
en donde buscará tener auxilio
en la oquedad oculta del erebo.

Pensando que sería de justicia
que su tiempo le fuera muy longevo
sabiendo que la vida le es propicia
se dispone esperar para el relevo.

Con engaños sutiles y pericia
consigue de repente su proeza,
enfangado el pirata en su codicia
se pone los laureles en la cabeza.

Diciendo que se den por bien pagados
aquellos que le dieron su grandeza
y mientras se perdona sus pecados,
exhibe prepotente su proeza.

A toda vela y con futuro incierto
el bucanero vaga en su bajel 
y al crear el saqueo desconcierto,
su intención ocultó entre el infiel.

Desde el puente de mando usa las riendas
y a los incautos guía en su interés
mientras otros le hacen las enmiendas
vive su estatus tal, como lo que es.

Quedarán estos hechos relegados
cuando al final le llegue la ocasión
de recoger del mar abandonados
a náufragos de barcos sin timón.

Perdidos dejará mientras zozobran
con el rumbo sin una dirección
y al ver a otros piratas que se ahogan
se aleja con su gorra de patrón.

Los grumetes que limpian la cubierta
las aguas sucias tiran a la mar
y el capitán estando muy alerta
les alienta y les alza su pulgar.

Entre mares navega un bucanero
mirando cómo puede saquear
al pueblo con su juego de trilero
desde un destierro muy particular.

Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
19-11-2019