única, natural, tierna y gentil,
de alma tan especial, dulce y pueril,
íntegra de emoción, clara y cercana.
Es contra la razón regla que gana
toda la excepcional forma sutil,
dándonos su jovial aire infantil
hizo que la pasión fuera liviana.
Siempre nos quedará santo y ungido
aunque entre su interior pueda tener
esa luz que nos da con su entender
y con su corazón incomprendido.
Nunca abandonará libre su nido
hecho para abrigar límpido ser.
Cuando mis ojos no lo puedan ver
que sea nuestro adiós inadvertido.
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