El servil escondido en su miseria
auspiciando a soberbios y engreídos,
les aplaude sus hechos más floridos
de la burla festiva y poco seria.
Como digno perito en la materia
les alaba y endulza sus oídos
mientras deja sus egos ya perdidos
como globos que estallan en la feria.
Elogiando el desdén del prepotente
y adulando a su eterna vanidad
lo cortés antepone a lo valiente.
Ignorando su pobre cualidad
ante todos enseña lo evidente
que es su falta de estima y dignidad.
Antonio Nieto Bruna
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6-12-2016
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