La lluvia



Lágrimas derramadas
de algodones elevados
esparcidas a su paso
por campos agradecidos,
donde Eolo con su soplo
tenga a bien dirigir su brisa.
Esas lagrimas vertidas
son la causa de la vida
por los ríos recogidas
en su fértil caminar,
sin su generoso fluido
y los destellos divinos
del Sol que nos alumbra,
este azul planeta
uno de tantos sería
en el orbe celestial.
Como en cualquier
ciclo constante
la llegada a su destino
no significa que el camino
aquí se terminó,
esas lagrimas llegadas
a mares y océanos,
los rayos de ese astro
que ilumina nuestras vidas
con su cálida caricia
el líquido elemento eleva
a suspiros y lamentos
y en las nubes deposita,
empujada por la brisa
a otra nube se encamina
lamentando su desdicha
empezando a llorar,
descargando su tormento.


 Antonio Nieto Bruna
Copyright
13-3-2009 






No hay comentarios:

Publicar un comentario