¡Qué insensatos los humanos!


En nuestra herencia llevamos multitud de diferencias,
pero el don de la inocencia todo el mundo lo portamos,
siempre a él nos aferramos y nos sobran las creencias
ni los dogmas ni la ciencia, enseña esto a los humanos.

Del amor alardeamos no vemos equivalencias
con nuestra más pura esencia, en actos en si mundanos,
sin embargo, despreciamos paz y amor sin diferencias.
Cuando con nuestras conciencias de aquel don nos acordamos.

Entre tanto aquí estamos absortos con las demencias,
pensando que la indolencia solo son males lorquianos.
¿Para qué entonces hermanos les llamamos con anuencias
a los que en nuestra creencia en el fondo despreciamos?

¿Hacia dónde encaminamos las ocultas subconsciencias?
La hipocresía es vigencia de creyentes y profanos.
Y por siempre deseamos con absurdas prepotencias,
el tener omnipotencia ¡Qué insensatos los humanos!

Antonio Nieto Bruna
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21-5-2011






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